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CÓMO COMBATIR LA ANSIEDAD POR COMER

Publicado 31/07/2018

Comer por ansiedad es muy común, especialmente entre las mujeres. Llegamos a casa después de un día duro en el trabajo y lo único que nos apetece es sentarnos en el sofá y coger esa tableta de chocolate o esa bolsa de patatas para compensar el mal día que hemos tenido. De forma puntual no es un problema, pero si esto se convierte en una rutina y tenemos esa necesidad a diario, se puede convertir en uno. 

 

A menudo, estas situaciones se dan porque intentamos ocultar nuestras emociones a través de la comida. Estamos estresados, comemos. Estamos tristes, comemos. Y muchas veces no somos conscientes de que estamos comiendo por esta razón. Por eso, es importante que aprendamos a escucharnos y a identificar si tenemos un hambre real o si es un hambre emocional.único que nos apetece es sentarnos en el sofá y coger esa tableta de chocolate o esa bolsa de patatas para compensar el mal día que hemos tenido. De forma puntual, no es un problema, pero si esto se convierte en una rutina y tenemos esa necesidad cada día, se puede convertir en uno.

 

Estas son algunas diferencias entre el hambre real y el hambre emocional:

HAMBRE REAL:

  • Aparece poco a poco
  • Estás abierto a diferentes opciones de comida
  • No sientes la necesidad de satisfacerla de inmediato
  • Paras de comer cuando estas lleno
  • Te sientes bien cuando terminas de comer

 

HAMBRE EMOCIONAL:

  • Aparece de repente
  • Tienes antojos
  • La tienes que satisfacer inmediatamente
  • Continúas comiendo, aunque estés lleno
  • Te sientes culpable después de comer

 

Hay diferentes estrategias que nos pueden ayudar a relajarnos y a lidiar con las emociones que sentimos. Es importante que cada uno encuentre la suya propia, con la que se sienta más cómodo y le funcione de verdad. Existen tratamientos que conllevarán un coste económico y otros que podemos ir haciendo en nuestro día a día y que pueden ser muy útiles. Estos son algunos ejemplos de terapias que podríamos hacer para reducir la ansiedad:

- Flores de Bach

- Aromaterapia, utilizando diferentes aceites esenciales

- Acupuntura

- Reiki

- Yoga

- Masajes

 

Si no queremos o podemos optar por alguna de esas terapias, siempre podemos utilizar otros remedios "más caseros", pero también muy útiles.

- Salir a pasear

- Hacer ejercicios

- Hacer estiramientos

- Hacer respiraciones profundas

- Leer, ver series, escuchar música

- Manualidades 

 

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